jueves, 13 de octubre de 2016

SOBRE MÍ

Si has leído la primera entrada de este blog,-"Comienzo hoy este blog"- y si has entrado en la dirección de la web que aparece al final (http://www.neuroforma.es/),  te habrás percatado que es la misma entrada que aparece allí en Inicio de Neuroforma.
Me pareció relevante comenzar así este nuevo blog, dado que va a ser una continuación del otro, pero, con algunas diferencias esenciales. Las circunstancias cambian, y con ellas nosotros, y es debido a esto que  no se ajusta exactamente, lo que escribía en el año 2011, a lo que ahora pretendo.

Ya es un tópico aquello de que es necesario reinventarse. Entiéndase en este caso,  no como “cambiar la forma de ser”,  sino en el sentido de “cambiar la forma de estar en el mundo”. Con respecto al inicio de 2011, ha cambiado sustancialmente mi forma de estar en el mundo. Es por ello, que me vi en la obligación de aportar este nuevo post – Sobre mí-, para aclarar algunas cuestiones,  que faciliten a los lectores del mismo  entender lo que escribiré aquí y saber qué es lo que pueden esperar encontrar en este blog. 

Hay tres  cosas que me acompañaron,  y lo siguen haciendo, de forma estable en mi trayectoria vital: el entusiasmo, la motivación y el optimismo funcional.  Lo que ha cambiado actualmente es mi motivación. 
Di multitud de cursos sobre motivación en los más diversos foros. En el Master de Gestión de Empresas de Automoción de la Universidad de Vigo, mientras existió, fui profesor del módulo “La motivación de los Recursos Humanos". La profundización en el conocimiento y en la teoría de la motivación,  contribuyeron en mí, sin duda, a incorporarla desde un punto de vista práctico en mi vida. 
Lo que trato de  explicar aquí, es lo que me motiva a iniciar hoy este blog.
Si en la primera de las entradas, mi presentación giraba en torno a una metáfora, en esta va a girar en torno a una parábola. Es la “parábola de los tres albañiles”, que con diferentes títulos y contenidos ha sido contada infinidad de veces en cursos de management.
 “Un turista que visita una ciudad, observa a tres albañiles que trabajan con gran ahínco en una obra. El turista pregunta a uno de ellos: “¿Qué está haciendo?”, y este le mira con cierta incredulidad y responde: “Me estoy ganando el sustento”. Luego se acerca al segundo albañil y le hace la misma pregunta. Este, de forma rápida y con cierto énfasis, le responde: “Soy el mejor albañil de toda la ciudad”. De nuevo el turista hace la misma pregunta al tercer albañil y este, después de pensar un poco, le responde: “Estoy ayudando a construir una gran catedral…”
  
Vista la motivación desde lo que me gusta llamar “Visión de helicóptero”, desde muy arriba, con perspectiva, podemos decir que hay dos tipos de personas con respecto a la misma: un tipo,  cuya motivación básica es ir por la vida escapando de lo que no les gusta -evitadores del fracaso- y, un segundo tipo,  cuya motivación básica es ir caminando hacia lo que le gusta - buscadores del éxito-. Siempre me ha movido esta última.
Un poco más abajo de esta forma de verla, pero seguimos arriba, podemos hablar de tres tipos de motivación: extrínseca, intrínseca y trascendente. En la parábola de los albañiles quedan muy bien reflejadas las tres.
En mis comienzos, predominó en mí la motivación extrínseca: la necesidad de ganarse los garbanzos. Años después, predominó la intrínseca, hasta tal punto que declaré muchas veces que llevaba 20 años sin trabajar, siendo mi jornada habitual muchos días de 12 horas. Conseguí aquello que se atribuye a Confucio: 
"Encuentra un trabajo que te guste, y no volverás a trabajar ni un sólo día de tu vida".

Actualmente, mi motivación básica es la trascendente:Hacer mi pequeña aportación al desarrollo personal y profesional de las personas y a crear una sociedad más justa.   

Sigo, por supuesto, disfrutando con la intrínseca, pero lo que me mueve a iniciar este blog es, sobre todo,  la trascendente, entendida aquí como ayuda altruista, haciendo  mi pequeña aportación al desarrollo personal y profesional de las personas y a crear una sociedad más justa. En definitiva: me gusta lo que hago porque beneficia a mucha gente. 

 A la persona movida por esta motivación, ya no le van las "milongas"; se encuentra libre de muchos condicionamientos sociales absurdos que llevan a renunciar a la individualidad y convertirse en hombre masa, indiferenciado. 

La motivación trascendente lleva a la persona a ser ella misma y expresarse desde un alto índice de autenticidad - correlación entre lo que se piensa, siente y dice-. Se pronuncia  con respuestas propias, no estereotipadas, buscando su encuadre no dentro de lo “políticamente correcto”,  sino expresando lo que realmente siente y piensa y buscando, como objetivo,  la  madurez intelectual, la cual se refleja, sobre todo, en saber separar el grano de la paja, lo importante de lo que no lo es, la anécdota de los contenidos. Podíamos simplificarlo recurriendo al clásico: "El sabio habla cuando tiene algo que decir, el necio cuando tiene que decir algo". Procuraré por todos los medios acercarme a esta declaración que hoy hago. 

 Esto es lo que los lectores podrán esperar de mí.

Abordaré y clasificaré todas las entradas en cuatro grandes temas, -(colecciones según google +):










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