domingo, 22 de enero de 2017



LA PESADILLA DE LA CORRUPCIÓN


“Quién más se corrompe, menos paga”

El lenguaje crea realidad

Decíamos en el post titulado “La corrosión del lenguaje”, que se empieza por el lenguaje y se acaba en los comportamientos, en las acciones. Se empieza por corroer el lenguaje y se termina por corromper los comportamientos. Terminábamos dicho post diciendo que La CORROSIÓN  del LENGUAJE lleva a los  COMPORTAMIENTOS de CORRUPCCIÓN".

El lenguaje lo utilizamos no solamente para describir la realidad: también para crear la realidad, haciendo,  a través del mismo,  que sucedan cosas. Una declaración de “Guerra” en quien tiene la facultad de hacerla, crea una realidad de guerra (que se lo pregunten, sino,   al "trío de las Azores"). Con mentiras repetidas muchas veces,  se construye una realidad verdadera, según nos enseñó el nazi Joseph Goebbeis. ¡Qué bien lo aprendieron,  y que bien lo practican,  nuestros políticos!

Acabamos siendo en función de lo que decimos


“Es en y por el lenguaje como el hombre se construye como sujeto". [1] 
La autosugestión, como técnica que hace muchos años se practicaba  en los cursos de “Cultura Psíquica”,   para acabar comportándose  de acuerdo a lo que uno se decía a sí mismo,  a través de una frase repetida durante un tiempo  y en unas determinadas condiciones,  fue  muy utilizada, desde los tiempos antiguos a los actuales.



El lenguaje construye creencias que generan comportamientos. Estos últimos,  repetidos, se automatizan y  convierten  en hábitos (habilidad adquirida para obrar con facilidad) y estos, finalmente, construyen el carácter. Se puede cambiar la forma de ser (carácter),  empezando por cambiar la forma  de hacer (comportamientos y hábitos). Nuestros hábitos tienen un valor predictivo. [2]

La forma en la que hablamos sobre la realidad, sobre el mundo, las cosas, las personas,  determina  la forma de explicarlo y comprenderlo. También,  la forma como actuamos  y nos desenvolvemos en el mismo. 






Una muestra de hechos corruptos

 Nos dice Rafael Echebarria[3],  que en nuestras conversaciones cotidianas utilizamos diferentes tipos de actos lingüísticos: afirmaciones, declaraciones, promesas, ofertas,  y peticiones.Unas veces hablamos describiendo hechos y otras veces emitimos juicios. En general, nos es más fácil ponernos de acuerdo describiendo hechos que emitiendo juicios.


He aquí una pequeña muestra de hechos. La persona interesada puede profundizar  componiendo una gran muestra de los mismos. No le van a faltar situaciones, casos y personajes, que añadir a la muestra. Aquí, para lo que nosotros pretendemos poner de manifiesto,  es suficiente. 

Las cifras asuntan. Tanto las referidas al número de casos, como las que hacen referencia al número de personas implicadas. Ya no digamos nada de la cifra de millones de euros  "manejados", tanto consideradas globalmente como las cantidades individualmente birladas. Algunos no sólo consiguieron el enriquecimiento personal para sí mismos,  sino, también,  para las tres o cuatro generaciones de descendientes siguientes. La teoría darwiniana de la evolución, la supervivencia del más apto (el que tienen la capacidad de engendrar a más hembras), le garantiza, así , dejar  un mayor número de sus genes en el mundo cuando ellos desaparezcan. Ya sabemos que la ambición  de los genes solo es una: reproducirse. ¡Esperemos que la corrupción no tenga nada que ver con la genética!También impresiona lo generalizada que está la corrupción en cuanto al número de partidos políticos afectados, la variedad de roles institucionales implicados, administraciones públicas "tocadas"...

El autor de varios libros que he tenido que estudiar cuando hacía Sociología en la UNED, Ramón Cotarelo,catedrático emérito de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad Nacional de Educación a Distancia nos  dice en su blog "Palinuro",  en la entrada  del 2 de enero de 2017 lo siguiente:

  



"La corrupción, en buena medida crimen organizado con asociaciones de malhechores que se constituyen en partidos políticos, causa un gran perjuicio objetivo, directo al interés público. Tanto más destructor cuanto que se lleva a cabo en el ámbito político, el de las instituciones, el del Estado."




¿Corrupción coyuntural o estructural?


Una amplia  mayoría  de expertos está de acuerdo en  que la corrupción en España no es coyuntural sino estructural. No es algo que se haga en  algunas ocasiones, sino de forma habitual y por costumbre. No es algo circunstancial u ocasional. Afecta a los cimientos y esencia de nuestra democracia. Está tan enquistada en nuestro sistema que forma parte de nuestra idiosincrasia, componiendo  un carácter propio y distintivo de nuestra colectividad. 

 No se trata ya de un elevado  número de “escándalos de corrupción”; se trata de corrupción estructural, es decir, un sistema institucional y político cuyo principal objetivo  es priorizar  el interés privado, el lucro, el mercado, la riqueza, en definitiva, el dinero, por encima de lo común, lo público, lo social. 

Por eso, pululan los "picaros" (no confundir con inteligentes)  que utilizan sin rubor, los bienes públicos, los recursos comunes para el enriquecimiento personal y defensa de los intereses privados y particulares.

 Ejemplos que confirma esto, todos tenemos en nuestra memoria un gran repertorio de ellos. Un pícaro que nada tiene que ver con los protagonistas de las novelas autobiográficas y que, en muchos casos,  nos llevaban a sentir simpatía por ellos al constatar las miserias, hambrunas y calamidades que rodeaban sus vidas. No, estos son pícaros de otra calaña. Esquiladores del erario público que no les importa contemplar a su alrededor ciudadanos que lo están pasando muy mal mientras ellos viven a “cuerpo de rey”. Compiten entre entre sí  por ver quien alcanza mayor estatus, es decir, quien roba más.

¿ Factores disposicionales o situacionales?
Cuando un político cambia de carril pasando del de "servir a la sociedad" al de "servirse de la sociedad" y su meta se traduce en conseguir el enriquecimiento personal a través de la corrupción, ¿por qué lo hace?,  ¿las causas se deben a factores internos o externos?
De forma muy amplia y general podemos afirmar  que estamos en una sociedad sin valores, en la cual nada tiene importancia. Cualquier acto o conducta, sea esta la que sea, justa o injusta, ética o no ética, está en si misma justificada. Aquí no hay verdades sino versiones. Versiones rocambolescas, construidas a través de un lenguaje corroído, acaban quedando en la memoria de muchas gente como la "verdadera realidad" 
Si nos referimos a los corruptos en cuanto personas, también, de forma general,  sabemos que la conducta siempre es fruto de la interacción entre factores disposicionales, internos del propio individuo, y factores  situacionales,  externos a la persona. Un individuo sin la más mínima ética y moralidad; con una disposición mental predispuesta a hacer lo que haga falta para enriquecerse; con una regla mental que sigue a rajatabla: "el fin justifica los medios",  si vive en un entorno que regula las situaciones y crea   rigurosos sistemas de control y de disuasión social, las probabilidades de que este individuo termine siendo un corrupto son escasas.

 En la corrupción, a mi juicio, se mezclan y combinan  factores de todo tipo. Ya hemos citado alguno situacional, (los sistemas de control), externos al propio individuo. En cuanto a los disposicionales, internos del propio sujeto, escuchando las noticias y escuchando a los corruptos hablar y observarlos como se manejan en diferentes contextos (medios de comunicación, juzgados,en la  calle cuando son abucheados etc.), a mí me vienen a la memoria, uno por uno, los sesgos cognitivos que estudie cuando hice psicología. Confirman  lo que sostengo con frecuencia, en diferentes foros [4], de que somos de una racionalidad muy limitada.

Si un personaje sin escrúpulos llega a adquirir poder y este le proporciona una amplia libertad para tomar decisiones ¿qué esperamos que ocurra?
Si un individuo sin catadura moral ni ética,  lidera un grupo, al que le permite saltar las líneas rojas y violar la ley ¿qué esperamos que suceda?
Si personajillos mediocres,  se manejan en un entorno que facilita el "escalar" simplemente a base de adular y pelotear al lider, sin tener ninguna otra cualidad o competencia ¿qué esperamos que hagan?
¿Tal vez obedecer a la autoridad aún cuando desde un punto de vista racional y moral tendría poderosas razones para no obedecerlo?

 

Estos individuos   no tienen criterio propio. Determinan  lo que es correcto averiguando qué piensan otras personas que es correcto. Juzgan  la corrección de un comportamiento en una situación dada por lo que manifiestan los demás. No se sienten  culpables ni con mala conciencia dado que se  convencen de que no son responsables de sus  actos y trasladan  la responsabilidad de los mismos a agentes externos (Dios, la patria, el destino, por el bien de España, el jefe...) Tienden  a anteponer la importancia de pertenencia a un grupo frente a argumentos racionales y objetivos, esto conlleva que con tal de permanecer dentro de un grupo son  capaces de adoptar ideas erróneas, extremas o lo que haga falta. Y no sólo ideas, sino acciones.
Si se sienten amenazados o son puestos en evidencia, se ponen a la defensiva y no razonan ni atienden a ningún tipo de razonamiento que hagan los demás. Como además se autoperciben portadores  de un status superior, sobreestimando el grado en que otras personas están de acuerdo con ellos (solo hablan con los suyos), acaban cayendo en un autoengaño patológico y creyéndose sus propias mentiras.

Si a todo lo anterior le añadimos el hecho de que el ambiente, el entorno en el que nos movemos,  nos influye, y mucho ( si encontramos el suelo sucio, acabamos por tirar el papel del azucarillo al suelo), y colocamos a los  personajes  descritos anteriormente en un contexto corrupto y amoral, ¿qué esperamos que suceda?

La próxima vez que observes a un corrupto o le escuches hablar, toma nota del número de sesgos cognitivos en los que cae, es decir, en que medida es irracional. Para más inri, ellos están convencidos de que su inteligencia, personalidad, creencias  y cualidades, son superiores y mejores a las de los demás.  

Acabar con la corrupción

“Soy la avispa ateniense: mi labor es molestar, molestar a esta sociedad para que no se duerma, para que no caiga en el sueño de la ignorancia; el peor de los males.” Socrates

Esto que a Sócrates le gustaba decir de sí mismo, habría que extrapolarlo en nuestra sociedad y que se lo aplicaran a si mismos muchos periodistas, intelectuales y todo aquel que tenga un rol relevante. 
Necesitamos, dadas las zonas oscuras y cloacas que tiene el Estado, periodistas de investigación, serios e independientes, que hagan de "avispas españolas" denunciando los casos que se produzcan. Que sean los perros guardianes de los derechos de los ciudadanos. 
Necesitamos una justicia que funciones igual para todos y que saque la razón a Plantón cuando afirmaba que "la justicia no es otra cosa que la conveniencia de los poderosos". 
Necesitamos promover y desarrollar unos valores  en sintonía con la moral, entendida esta como las reglas o normas por las que se rige la conducta del ser humano en coherencia y concordancia consigo mismo y con la sociedad.
Necesitamos que frente a un conocimiento basado únicamente en los saberes técnicos y científicos promover una  educación holística. La educación holística parte de una visión integral e integradora de la persona, de la naturaleza y de la sociedad. Busca sumar lo emocional al aprendizaje intelectual, de modo que se logre educar y no solo instruir. Se trata de que , además de poseer conocimientos suficientes en las diferentes ramas del saber, se debe tener una serie de capacidades sociales y personales.[4]
Podemos sintetizarlo diciendo que necesitamos enseñar a nuestros jóvenes lo que enseñaba Socrates a sus alumnos: "que buscaran la sabiduría antes que preocuparse por los intereses particulares"[5]
Los ciudadanos normales, que nos levantamos todos los día y cumplimos con nuestras obligaciones y tenemos nuestras ideas acerca de la justicia, la libertad y la fraternidad, también debemos hacer algo para acabar con la corrupción. Tenemos que recordar que 
"Un hombre que no arriega nada por sus ideas, o no valen nada sus ideas, o no vale nada el hombre" 

Acciones de contención inmediatas.

En los cursos que damos a directivos sobre Análisis y Resolución de problemas, después de definir el problema y antes de meternos a investigar la causa o causas para   aplicar la solución que las elimine, y dado que esto puede llevar su tiempo, para minimizar las consecuencias del problema se aplican lo que llamamos acciones de contención inmediatas: no resuelven el problema (este solo se resuelve cuando se conoce su causa y se aplica una solución que elimine), pero si minimiza los costes que origina. Son, por decirlo de alguna manera "parches" que se ponen para ir tirando mientras no lleguemos al fondo del asunto: conocer la causa y eliminarla.

Una acción de contención inmedita sería poner en marcha el esquema de la figura que aparece abajo. 
Todo el tinglado social que tenemos establecido,  gira en torno a dicho esquema. Detrás del mismo  está la socialización  de nuestros hijos, las curvas salariales de las empresas, las relaciones interpersonales, hasta los programas de las máquinas tragaperras.

Refleja un postulado básico del conductismo (paradigma dominante en la psicología durante décadas, hasta que fue sustituído, en su papel de dominante,  por el cognitivismo actual) El representante más destacado del conductismo, B.F. Skinner, escribió, en 1948 su novela titulada Walden Dos, y que versa sobre la construcción de una comunidad diseñada y basada en los principios de la ciencia conductista. 

Podemos sintetizarlo así: se puede cambiar un comportamiento o conducta, cambiando sus consecuencias. Muchos de los comportamientos que alguien da, son fruto del aprendizaje que ha tenido de los mismos a través de las consecuencias que obtuvo con ellos. Comportamiento seguido de buenas consecuencias se repite; comportamiento seguido de malas consecuencias se extingue.

El apego o adicción al poder,  con todos los deleites y ventajas que proporciona,  genera el consecuente miedo a perderlo. Si todo acto corrupto fuera reforzado negativamente, de verdad, no de pacotilla, no habría corruptos. 
Los corruptos son delincuentes, pero no son tontos. Aunque como vimos antes se comportan irracionalmente en muchas ocasiones, conocen las técnicas para la toma racional de decisiones (los que nos dedicamos a la formación impartimos muchos seminarios sobre el tema,  sobre "como tomar decisiones racionales").Tienen un conocimiento de la probabilidad y de la lógica.  
Saben calcular las probabilidades de que una acción o comportamiento concreto llevará a un conjunto de resultados esperados. En definitiva, saben evaluar los resultados de la acción y eligir la acción que encierra la mayor probabilidad de conducir a consecuencias positivas o de evitar las consecuencias negativas. 
Si a esto le añadimos que la ética y la moral se la pasan por el forro...

De forma exagerada y gráfica, para que se entienda de que va la cosa y que es posible acabar con la corrupción, propongo lo siguiente:

Nada de cárcel. Confiscarle todo su patrimonio (nuestro PIB crecería considerablemente) y que "hagan la calle". Que pase de la lucha por ser elegido a la lucha por la supervivencia; de la satisfacción de necesidades más sofisticadas a satisfacer exclusivamente   las necesidades más básicas y elementales. De las angulas a lo que caiga, de los trajes de 1500€, a las chaquetas y pantalones que Cáritas  le de de otros que lo donaron. De ser adulado y peloteado por una cohorte de serviles aprovechados,  a ser tratado con indiferencia o incluso desprecio.

Estas medidas además de ser una cura eficaz para la neurosis narcisista acompañada del sentido de grandiosidad y del deseo de ser admirados y de exhibicionista, en la que suelen caer,  hace de refuerza negativo (castigo) para el corrupto y de aprendizaje observacional  para otros que podrían llegar a serlo. Observando las consecuencias que un comportamiento tiene en otros, aprendemos nosotros sin necesidad de que las consecuencias caigan sobre nosotros,  al no dar dicho comportamiento.  
Pasar del “yo lo soy todo” al “yo no soy nada” (así es como codifica este tipo de personajes la información sobre sí mismo: no es lo que es, sino lo que tiene), es una de las grandes lecciones de la vida: aprender que "esas personas que aparecen de la nada necesitando algo, son las mismas que de la nada desaparecen cuando más te hacen falta. 

Y dado que venimos sosteniendo a lo largo de los dos últimos artículos,  que construimos la realidad a través del lenguaje, hacerles que repitan, todos los día,  y varias veces cada día, como ejercicio de autosugestión el siguiente Provervio taoista
[6]




"Si mañana, después de la victoria de esta noche, contemplándote desnudo frente al espejo descubres otro par de testículos, que tu corazón no se llene de orgullo, hijo mío, quiere decir sencillamente que te están dando por culo" 









BIBLIOGRAFÍA:



[ 1]BENVENISTE, Emile.: Problemas de lingüística general (I), México, Siglo XXI,1984, p.180.

[2]  http://tv.uvigo.es/es/video/mm/15929.html



[3]ECHEVERRÍA, Rafael.: Ontología del lenguaje. Buenos Aires, Granica, 2006

[4]http://tv.uvigo.es/es/video/mm/20005.html


[5]http://tv.uvigo.es/es/video/mm/15178.html


[6] MOTTERLINI, Mateo.:Trampas Mentales. Cómo defenderse de los engaños propios y ajenos. Madrid, Paidós Contextos, 2010, p. 91

martes, 17 de enero de 2017

CÓMO CONSTRUIR UNA SÓLIDA CONFIANZA


"La confianza es como la pasta de los dientes, es muy fácil que salga por el tubo pero muy difícil de meter".


LA IMPORTANCIA DE LA CONFIANZA


El factor confianza siempre está de actualidad. Varios títulos de libros  editados enuncian algo así como “Gestionar no a través del miedo sino de la confianza”. Pero el tema es ya viejo: siempre que un directivo, jefe o responsable consigue ganar y mantener la confianza de su entorno, de sus colaboradores y de sus compañeros de trabajo, el ambiente que se disfruta es gratificante, por mucho trabajo que haya que abordar en el día a día.

La confianza no admite artificialidades. Hay empresas que se esfuerzan en mejorar la motivación, el estilo de dirección y la cultura de empresa (forma en la que se hacen las cosas en esa empresa), y que sin embargo, el efecto que consiguen,  es que las personas lo perciban como medidas poco sinceras, manipuladoras o cínicas. La expresión “vender la moto” lo sintetiza. Las personas pueden disimular, pero no se engañan con facilidad. 

Lo que realmente cuenta es la confianza recíproca. Sin esta no existe motivación, ni el compromiso.Un estilo de dirección que no genere esta confianza recíproca, no puede ser un buen estilo de dirección. Habrá que cambiarlo.

 Una dirección basada en la confianza crea un entorno sólido,  en el que se pueden soportar y asimilar los errores de dirección que inevitablemente se comenten en el día a día. Los colaboradores ocasionalmente se pueden quejar, pero saben que cuando lo necesiten realmente, siempre pueden contar y confiar en su jefe. La calidad de unas relaciones, no se mide por la ausencia de conflictos o dificultades, sino porque los conflictos se puedan discutir, solucionar y porque la relación sea lo suficientemente afianzada como para sobrellevarlos. Esto no es posible sin confianza.


"Cuando la confianza es alta, la comunicación es fácil, instantánea y efectiva".    Stephen R. Covey

La confianza genera un estado de ánimo productivo. La falta de confianza genera recelos, mal humor, descontento y conflictos soterrados. El grado de confianza junto con el cómo se aborda la realidad entre dos personas (si se habla o no de los temas, si se abordan o no los conflictos o se mira para otro lado ignorándolos), es lo que determina que su forma de relacionarse sea de discrepancia, el pacto de silencio, la retranca o la guerra abierta. El grado de confianza junto con el grado de coordinación mutua entre jefe y colaborador es lo que determina que su comunicación sea defensiva, neutra o sinérgica. Sólo desde la comunicación sinérgica se pueden resolver problemas de cierta complejidad. Desde la comunicación defensiva los problemas no se resuelven y se enquistan. Desde la comunicación neutra se pueden resolver “problemillas” pero no problemas.




INGREDIENTES DE LA CONFIANZA

Una forma muy fácil y práctica de definirla es “que te fíes que la otra parte no tomará una decisión en tu contra”.

¿Cómo construir una confianza sólida?

Los ingredientes de la confianza son los siguientes:

1.   Tu credibilidad profesional. Que la gente entienda que de lo que hablas sabes.
2.   Tu credibilidad personal. Honestidad, no abusar, no engañar.
3.   La empatía. Habilidad de conectar con la otra parte, ser capaz de dar valor a los demás. Dar al otro la capacidad de expresarse.
4.   Discurso atractivo. Que lo que digas tenga fuerza y argumentes bien.


Genera desconfianza,  las siguientes cuestiones:

1.    La falta de capacidad de reconocer los propios errores.
2.    La estrategia de disimularlos, taparlos con agilidad y pasarle el muerto a otro.
3.    El modificar constantemente las reglas buscando el beneficio propio.

De ello podemos deducir las siguientes normas sencillas:

1.    Los errores de los colaboradores son errores del jefe.
2.    Los errores del jefe también son errores
3.    Los éxitos de los colaboradores “pertenecen” a los colaboradores
4.    Los éxitos del jefe  son “lo hemos conseguido”


Para construir confianza es necesario saber escuchar. No se trata de pasar mucho tiempo escuchando. Se trata de que mientras hablemos con alguien practiquemos una escucha atenta y concentrada. La impaciencia y el ignorar sin más lo que los otros nos dicen rompen la confianza. Ver: D.M.I.G.: El Discurso Mínimo Interprofesional Garantizado. El aspecto cuantitativo de la comunicación. 

Para construir confianza no hay que representar ningún “papel” que no seamos capaces de mantener a la larga. Ser sinceros, no ocultar los propios problemas y desenvolverse según la propia personalidad. Lo que se interpreta sólo se interpreta pero no es verdad y todos tenemos una sensibilidad especial para detectar la diferencia. Lo que impacta es la autenticidad.La falta de autenticidad genera desconfianza, hasta el punto de que nos veamos rodeados de “espectadores” pero no de “jugadores”. Nadie se compromete con nosotros y nuestras metas o proyectos. 


Otro ingrediente de la confianza son los buenos modales, entendiendo por estos no lo fina etiqueta, sino un mínimo de decencia y respeto. Estos buenos modales son el  “lubricante” que hacen posible la convivencia y la cooperación. La ley  de la física según la cual el choque de dos sólidos provoca roces, también se da en las organizaciones. El roce entre personas produce “choques” que generan conflictos. Estos se mitigan con los buenos modales. Pueden darse situaciones en las que es necesario soportar a personas que no tienen modales, pero nunca se las respetará y nunca se confiará en ellas. Las relaciones con este tipo de personas están cargadas de escepticismo, duda, desconfianza y rechazo.


Las personas en las que la gente confía tienen una conducta marcada por la consistencia y la rectitud. Creen en lo que dicen y actúan en consecuencia. No toleran intrigantes a su alrededor, no depositan una confianza ciega en nada ni en nadie, sino una confianza justificada, basada en argumentos y, sobre todo, en hechos. Se aseguran de que en cualquier momento puedan averiguar cuando se abusa de su confianza. Su máxima es “confía en todos tanto como puedas”.

CUENTA CORRIENTE DE LA CONFIANZA

  Funciona a través de depósitos y de reintegros, como la cuenta bancaria,  Cumpliendo  lo siguiente:

Cuando hay más reintegros que depósitos, el saldo da como resultado desconfianza.






BIBLIOGRAFÍA



- HUETE, Luis.: Seminario sobre "Liderazgo Personal y Coaching. Barcelona, 2006.

-MALIK, Fredmund.: Drigir, Rendir, Vivir. Management eficaz para una nueva era. Bilbao, Ediciones  Deusto2002.

miércoles, 11 de enero de 2017


LA CORROSIÓN  DEL LENGUAJE







Sin conciencia (capacidad de darse cuenta) no hay comprensión.

Sin comprensión (entender) no hay motivación.

Sin motivación (energía) no hay acción.

Sin acción no hay evolución.

“Ser es hacer”


LAS PALABRAS TIENEN SIGNIFICADO

Cuando escuchamos una palabra o cuando la vemos,  captamos su significado. Lo que llamamos pensamiento (representación mental de un objeto), es justamente eso: el significado captado.

El pensamiento nos permite razonar. Todos conocemos personas que razonan bien y personas que razonan mal. Del razonamiento se ocupa la Lógica, la cual nos ofrece toda una serie de reglas prácticas para razonar correctamente. Facilita el raciocinio correcto y verdadero.

Cuando nosotros (sujetos) queremos conocer algo (objeto) , lo que sea, persona o cosa, ponemos en marcha todo un proceso psicológico que tiene como finalidad obtener una representación fidedigna de dicho objeto, ya sea este una persona, una cosa, una situación, un suceso, etc.  Con las palabras,  dado que expresan pensamientos y son los elementos fundamentales del lenguaje, construimos, cada uno de nosotros, nuestro modo de expresarnos y transmitir nuestros sentimientos y pensamientos.


LA UTILIZACIÓN DE LAS PALABRAS TIENE CONNOTACIONES

El lenguaje tiene un significado que sobrepasa al significado literal de las palabras. Con la connotación añadimos, a la palabra o a la frase, un significado diferente al suyo propio. Así, por ejemplo, muchas personas hacen un uso extenso de las connotaciones peyorativas. Valga como ejemplo “A la vejez, se acorta el dormir y se alarga el gruñir”.


El lenguaje siempre es un acto intencional, nos comunicamos con una intención previa. Cuando dicha intención consiste en poner de relieve, lo más fidedignamente posible, la realidad objetiva y verídica,  nos lleva a unos resultados. Cuando dicha intención consiste en  camuflar la verdad, mentir, engañar, los resultados son otros y muy distintos de los primeros. En el primer caso hablaríamos de algo noble, objetivo y congruente. Despierta en nosotros interés y respeto.  En el segundo caso nos referiríamos a algo indigno, deshonroso e ignominioso. Despierta en nosotros rechazo y desconfianza.

El lenguaje como acto intencional nos lleva a que todos lo utilizamos en función de nuestra propia conveniencia. Los políticos son un ejemplo claro de esto que decimos. Pero, no solo ellos. Los medios de comunicación, las religiones, los profesionales del derecho, de la economía, etc., todos caemos en lo mismo. Podemos decir que no vemos las cosas tal como son exactamente, sino, de algún modo, como queremos que sean.

“No vemos las cosas como son, sino como somos”. Jiddu Krishnamurti


La objetividad de la que solemos presumir está reñida con lo humano. No somos objetos sino sujetos, y por lo tanto subjetivos. Ya no sólo a nivel individual, sino que incluso  ya es cuestionada hasta la  objetividad científica, y ya se habla, más que de objetividad de “intersubjetividad” (acuerdo entre la mayoría de los observadores).

“Lo que un observador ve, esto es, la experiencia visual que tiene un observador cuando ve un objeto, depende en parte de su experiencia pasada, su conocimiento y sus expectativas”. [1]






No hay más que escuchar en los debates televisivos a los diversos economista y observar  como sus pensamientos, su razonamiento, no se rige por la lógica sino, fundamentalmente, por el paradigma económico en el que han sido formados y defienden. Lo mismo ocurre con los políticos y su ideología, conjunto de ideas fundamentales que caracterizan el pensamiento de una persona o una colectividad.
“Los hechos, la realidad, los interpretamos con relación a nuestros esquemas de pensamiento”.

NO TODO VALE


Esto que acabamos de exponer, no nos debe llevar a la conclusión de que es válida y lícita cualquier utilización del lenguaje. Como en  todo, también aquí aparecen las tan mencionadas líneas rojas. Cuando se traspasan, lo que ocurre cotidianamente en el lenguaje político, debe saltar la alarma.

Se traspasa la línea roja cuando se miente con tal descaro que hace sonrojar,  no al hablante (que a veces se pronuncia con tal descaro, cinismo y atrevimiento que parece que no tenga vergüenza), sino al oyente.Nos hacen sonrojar de vergüenza ajena. Cuando ya no es que haga gala de una extrema subjetividad,  sino que recurre a  la distorsión manifiesta de la realidad. Cuando de forma sistemática se dice una cosa y luego se hace justo la contraria. Cuando… Diariamente podemos encontrarnos con múltiples ejemplos de todo esto. 

Una manifestación clara de esta corrosión es el extendido  empleo de eufemismos en el lenguaje político.  Ya no se habla de subida de impuestos sino de “cambio de la ponderación de los impuestos”; ya no dicen robo sino “desvío irregular de fondos”; jamás dicen bajada de salarios sino “”devaluación competitiva de los salarios”; la guerra quedó en desuso y sustituida por la “intervención militar”. La subida de impuestos es sustituida por el “recargo temporal de solidaridad”; no hay recortes sino “ajustes”. A los inmuebles embargados se les denomina “activos adjudicados”; a la crisis “acumulación de desequilibrios económicos; a los recortes “ajustes”, a las pérdidas “incremento negativo”. Imponer el copago pasa a ser “introducir un tique moderador”; a la subida del IVA, “modificar la imposición al consumo. ¡Manda huevos!, que diría un personaje del que todos hablan estos últimos días y que es un prototipo del político depravado y prepotente que se considera impune e invulnerable.  Llegamos así, a una triple corrosión  del lenguaje: desde el punto de vista lingüístico, desde el punto de vista ético y desde el punto de vista social.

¿Estaremos ante la versión moderna de la Torre de Babel?
 ”Pues bien, descendamos y allí mismo confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos con los otros». Génesis 11:1-9
Ya no necesitamos a un Yahvé enfadado, sino que nosotros, por nuestra propia cuenta, estamos construyendo una sociedad incomunicada.




Los fines del eufemismo son cuatro [2]:

1. Disfrazar lo feo de bonito o neutro.
2. Disfrazar lo fácil de complicado.
3. Disfrazar la vacuidad de palabrería.
4. Disfrazar lo concreto de vaguedades.





Juan Antonio González Iglesias, profesor de Filología Latina en la Universidad de Salamanca, considera que el lenguaje es fundamental en la vida política y que por esa misma razón está “obligado a ser riguroso y respetuoso”. [3]
 Eugenio Trías, filósofo, ataca a los que utilizan una retórica llena de agravios, lo cual se debe, según él, a una  “falta de cultura y a una utilización banal de términos que tienen un sentido preciso en su contexto, pero que fuera de él lo único que denota son carencias culturales y de educación básicas”. [4]

Lo grave de todo esto, es que en contra de lo que pensábamos antes,  de que los humanos como seres lingüísticos utilizábamos el lenguaje de forma pasiva para describir la realidad, para hablar sobre las cosas, para describir el mundo exterior que percibimos y expresar lo que pensamos y sentimos en nuestro mundo interior, hoy en día al lenguaje se le atribuye una función generativa, es decir, el lenguaje hace que sucedan cosas.


"El lenguaje, por lo tanto, no solo nos permite describir la realidad, el lenguaje crea realidades. La realidad no siempre precede al lenguaje, éste también precede a la realidad. El lenguaje, postulamos, genera ser”. [5]

La cosa no acaba aquí. Debemos tener en cuenta que “lo social”, lo construimos los humanos a través del lenguaje, que todo hecho social es un fenómeno lingüístico.
La manipulación mediática del lenguaje no solo se manifiesta en el neolenguaje orwelliano. [6]

La utilización del  habla  para controlar y definir el pensamiento de la población, para distraer a la gente de lo importante y canalizar su atención hacia la anécdota, es un tema de actualidad candente.

Para terminar,  decir que  "La CORROSIÓN  del LENGUAJE lleva a los  COMPORTAMIENTOS de CORRUPCCIÓN".
 Así titularemos una de las próximas entradas en nuestro blog.



 BIBLIOGRAFÍA:


 [1]CHALMERS, A.: ¿Qué es esa cosa llamada ciencia? Madrid, Siglo XXI, 1982.

[2] http://www.fund-encuentro.org/informe_espana/indiceinforme.php?id=IE19


[3] Manrique, W., “La crispación destroza el lenguaje”, en El País, 27 de marzo de 2006.


[4] Ibíd.


[5]ECHEVERRÍA, Rafael.: Ontología del lenguaje. Buenos Aires, Granice, 2006


[6] (Toledano Buendía, S. (2006). La neolengua de Orwell en la prensa actual. La literatura profetiza la manipulación mediática del lenguaje. Revista Latina de Comunicación Social, 62. http://www.ull.es/publicaciones/latina/200601toledano.htm